Boni aurei et justi ponderis.

Boni aureis et justi ponderis : De buen oro y peso justo.
Nápoles 1488- Ceremonia de la dote de Isabel de Aragón y Gian Galeazzo Sforza.

En ese momento, el pesillo capturó la atención de todos. Sobre un platillo, Moisés puso unos pesos pequeños equivalentes a la quilatación exacta de las monedas. En el otro colocó el primer ducado. La moneda no consiguió reequilibrar el pesillo. La cantidad de oro era inferior a la muestra que estaba en el otro plato. A pesar de que el pobre Moisés dió con el dedo unos golpecitos al platillo de la moneda, para asegurarse de que el pesillo no se había bloqueado, inexorablemente la balanza no se movía.
¡No! El ducado pesaba menos del justo pondere. A continuación se controlaron una segunda, una tercera y una cuarta moneda. Ninguna llegaba al peso justo.
¿Falsas?-preguntó Sanseverino entre el silencio de la sala. Aunque la pronunció a media voz, la palabra pareció rebotar de una pared a la otra.
-Falsas, no, Excelencia, cercenadas. El borde ha sido raspado para recuperar el oro.
Rojo de ira, el Conde no pudo contenerse.
-Vuestro Rey (Fernando de Aragón) y su hijo son unos la...
El Banquete - Orazio Bagnasco Editorial Plaza y Janés

El falsear las monedas debía ser, en la antiguedad, una práctica muy habitual. Os propongo que encontreis  la solución a este pequeño problema :

Como cada año, un rey espera que cada uno de sus 30 vasallos le entregue 30 monedas de oro. Pero sabe que uno de ellos ha adoptado la triste costumbre de darle monedas de 9 grs. y no de 10 como él ordena. ¿Cómo podrá, con una sola pesada, identificar al culpable, con el fin de cortarle la cabeza?

Comentarios

  1. Apiádate de los que somos de letras y danos la solución, Ángel : )

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  2. He aquí la solución:
    El rey pone una moneda del primer vasallo, dos del segundo, tres del tercero,...,..... y treinta del trigésimo. Según el numero de gramos que falten se sabe quien es el subdito culpable.
    Esperemos que solo haya un subdito tramposo por que si no algun inocente pagaría el pato...
    Un saludo Mikel.

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